dissabte, 25 d’abril de 2015

Crónica de un febrero y marzo en el Kurdistán de Turquía





Dejamos atrás Suruç y Kobane con la finalidad de entrar en el cantón de Cizire, parece que allí, el movimiento social democrático de autogestión y antiestatal está bastante desarrollado, así pues, vamos a verlo con nuestros propios ojos.

Durante nuestra corta estancia en Kobanê después de la liberación, es nuestra voluntad aprender y unirnos a la revolución, y aportar conocimientos para compartir en agricultura ecológica y medicina natural, nos hemos dado cuenta de que las circunstancias actuales, apenas dos semanas después de la expulsión de Daesh (IS), no permiten la máxima participación y desarrollo de la revolución social. La ciudad todavía no es libre, así pues, esta es la situación actual en la ciudad: el corredor humanitario sigue cerrado y los tres cantones de rojava se encuentran en un asfixiante embargo por parte del gobierno turco; miles de familias siguen en campos de refugiadxs; más de la mitad de la ciudad está totalmente derruida; la presencia de bombas, granadas y morteros sin explotar impide la tranquila circulación por las calles de la ciudad; decenas de cadáveres de daesh yacen todavía por las calles; la batalla se sigue librando a pocos kilómetros de la ciudad, donde YPG e YPJ siguen liberando más y más pueblos. Las tareas más urgentes son ahora las de limpiar la ciudad de ruinas, bombas y cadáveres, habilitar campos de refugiados para las miles de familias que se marcharon de la ciudad con el inicio de la guerra y seguir la lucha contra el ISIS liberando más territorio del cantón de Kobane, entre otras.





Nosotrxs seguimos con nuestra labor de informar sobre la situación y nos dirigimos a Cizire para aprender de la revolución social y difundirla. De todos modos, en unos meses, en la ciudad de Kobane será posible la participación y nuevas propuestas que se unan a la revolución.

Nos dirigimos a Amed (Diyarbakir en turco) donde nuestros amigos, jóvenes estudiantes, nos acogen y nos guían por las calles de la ciudad, una ciudad llena de niñas y niños en las calles, gente pobre pide dinero pero quieren sonrisas, una ciudad para todos los gustos, capitalista y al mismo tiempo rebelde, edificios interminables, la nostalgia de la vida en el rostro de muchxs, y el deseo de cambio mezclado con la conciencia de la tragedia humana de la guerra. Dejamos atrás Amed y nos encontramos en el paraíso de Hasank, un lugar de hermosas montañas y decenas de cuevas, así como un lugar arqueológicamente importante. El precio de tren es muy barato y asequible para todos. El feudalismo sigue presente fuera del tren durante el recorrido, ama el monocultivo y parece despreciar los árboles. Hasankayef nos regala belleza e historia. Recargadxs de energía nos dirigimos a Nusaybin, un centro cultural muy hermoso, con mujeres y hombres de todas las edades, y muchas actividades: teatro, arte, música, cine, etc. Los pueblos y montañas alrededor... Nos acogen en dos casas en las que compartimos su vida familiar. Aquí, la mayor parte de las personas que conocemos tienen un familiar en la guerrilla. Hay una muy alta conciencia política y social, y lxs jóvenes son abiertos e inteligentes, interesados en la ecología y la vida natural.



Base militar turca cerca de la frontera con Siria

Nos vemos obligados a prestar atención a las cámaras y a cambiar a menudo de casa por razones de seguridad, nos cuentan que el control turco está muy extendido y unx no sabe de quién se puede fiar. Nusaybin es una ciudad pequeña y la gente rumorea, no pasamos desapercibidos debido a que somos los únicos extranjeros, y tomamos medidas de seguridad para no causar problemas a nuestrxs amigxs, ya que se exponen políticamente.

Seguramente, hasta el 8 de Marzo estaremos aquí para participar en las iniciativas del 6 y 7 de Marzo en relación al día de la mujer, jornadas de reivindicación de una vida y mujeres libres.

En kurdo: JIN JIYAN AZADI!, ¡Vida y mujeres libres!
Después, nos dirigiremos hacia el cantón de Cizîre.
Hasta pronto!


Shoresh

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