dimarts, 19 de juliol de 2016

Muere el periodista kurdo Mistefa Mehemed que cubría el asalto a Manbij



Mistefa Mehemed Şukrî era miembro de esa casta de guerreros de la palabra que cabalgan en la primera línea del frente. El tipo de periodista anónimo, que no firma crónicas, que no se cuelga medallas, sin ego, del que proporciona su visión de la realidad porqué la vive en primera persona. Era un periodista militante, que huía de la neutralidad fictícia que pretenden la mayoría de los periodistas occidentales jugando a ser ártibros cuando son delanteros centros. Formaba parte de Yekîtiya Ragihandina Azad (YRA) y cubría, para Ronahi TV, el avance de las milicias kurdas en el norte de Siria. Muchas de las crónicas en video  o fotos que se han reproducido, por ejemplo en la ofensiva de Tshirin tenían su sello pero no su firma. Él era una parte más de una causa, la kurda, y luchaba con el verbo junto a los que lo hacen con el fusil.

Mistefa Mehemed Şukrî se une a otros/as compañeros/as periodistas kurdos caidos en el frente dónde no era asépticos obervadores con pretendida neutralidad si no actores arriesgándo su vida por una causa que explicaban. Así  Mazlum Bagok o Rewan Zagros en 2014 o Agirî Yilmaz el año pasado y Arîn Cûdî el 31 de enero en Al Hawl.



Mistefa Mehemed Şukrî resultó herido por una mina del Estado Islámico en Manbij junto al también periodista Kendal Judi, de la agencia kurda Hawar News. Avanzaban por la plaza Saba'Bahrat que había sido liberada por las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF). Sin embargo, los islamistas, antes de huir colocaron, ocultas, varias minas para matar a traición. Una vez más.

Ambos fueron trasladados a Kobanê. En dicha ciudad, la deplorable situación sanitaria no permitó atenderlos con garantías. Paradójico que Kobanê, símbolo de la resistencia contra el Daesh, aún hoy no tenga un hospital con garantías para heridos de guerra. Ejemplo de la indiferencia de la comunidad internacional con los que, de verdad, luchan contra el Estado Islámico. Minutos de silencio, condenas y proclamas sí, hospitales no. Finalmente, ambos periodistas fueron trasladados a Qamishlo. Şukrî no pudo sobrevivir a los dos traslados por sus graves heridas y falleció ayer. Judi, de momento, mantiene las constantes vitales pero no está fuera de peligro.

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