dijous, 19 de novembre de 2015

“En lugares como Silván se ha llegado a situaciones que no tienen nada que envidiar a la guerra siria”

Manuel Martorell (Navarra, 1953) es un polifacético periodista, historiador y escritor especializado en temas aparentemente tan diferentes como Oriente Medio, el carlismo y la Historia del Franquismo. Su dilatada trayectoria como periodista lo ha hecho pasar por la Agencia EFE, el Diario16 o El Mundo, donde llegó a ser jefe de Nacional y de Política Internacional. Entre sus grandes contribuciones a la hora de dar voz a los que no la tienen y de denunciar las atrocidades sufridas por los más desamparados, destacan los trabajos que ha dedicado a la nación kurda, que suman innumerables artículos, análisis, reportajes y libros, el más reciente de los cuales Estos son los kurdos: análisis de una nación (2014). 

En este sentido, Martorell ha estado presente en congresos y jornadas para favorecer el diálogo y la paz en un Oriente Medio cada vez más convulso, pues también ha colaborado con el Centro de Investigaciones para la Paz (CIP) y con el Instituto El Cano de Estudios EstratégicosRecientemente, sin embargo, ha sufrido un importante reverso cuando la Embajada de Estados Unidos en Madrid le comunicó, a través de su vicecónsul Julie P. Akey, que la administración Washington lo había incluido en una lista que le acusaba de haber cometido "actividades terroristas". Así es que, a través de una carta y sin ninguna explicación, Manuel Martorell veía como se le denegaba la entrada en el país de las barras y las estrellas, que en un ejercicio de gran opacidad había pasado a considerar terrorista Martorell sin justificación pública .

Manuel Martorell en una entrevista a Chinar Saad Abdullah,
ministra de Víctimas del Genocidio del Gobierno Regional del Kurdistán (Irak)
Buenos días, Martorell. Parece que si no hubieras intentado ir de vacaciones con tu familia a los Estados Unidos aun no sabrías que te habías convertido en terrorista..

- La realidad es que después de más de treinta años defendiendo la diversidad cultural y religiosa de Oriente Medio, hoy tan amenazada por el Estado islámico, y apoyando al pueblo kurdo, que es hoy el principal aliado frente al yihadismo, esto es lo último que me esperaba de Estados Unidos, un país que en estos momentos está colaborando estrechamente con unas organizaciones kurdas acusada, precisamente, de terrorismo.

¿Cuáles son los motivos que te hacen estar tan seguro de que tu adhesión por parte de EEUU a una lista terrorista se debe a los trabajos vinculados al pueblo kurdo?

- No estoy totalmente seguro porque en la comunicación del Departamento de Estado no se da el más mínimo detalle sobre las “actividades terroristas” a las que se refiere. Se trata de una acusación genérica y que, además, no es rebatible. Si no es un estúpido pero fatal error cometido por la ignorancia de un funcionario, lo lógico es que se deba a mi compromiso con la causa kurda, a todos estos años participando en actividades de solidaridad tanto a nivel nacional como internacional.

¿No cree que un uso tan a la ligera del calificativo terrorista hace un flaco favor a todos aquellos que realmente sufren sus consecuencias?


- Las consecuencias de este hecho son más graves de lo que había pensado al principio. Cuando recibí la carta del Departamento de Estado, la consideré una broma de mal gusto. Hoy estoy convencido de que esa decisión, en la práctica, invalida un documento oficial tan importante como el pasaporte. El pasaporte que me da el Estado Español ratifica mi libertad de movimiento en el mundo en que vivimos y garantiza mis derechos como ciudadano español pero ahora resulta que yo no puedo viajar a donde quiera ni mis derechos están garantizados porque, debido a esa catalogación, por ejemplo, puedo ser detenido de forma totalmente injustificada en cualquier parte del mundo. Por cierto, mi mujer y mis hijas también tienen prohibido en estos momentos viajar a EEUU.

Su primer libro que trata la cuestión kurda, Los kurdos: historia de una resistencia, fue publicado hace casi 25 años. ¿Por qué es ahora, justo cuando la imagen de la nación kurda parece reforzarse a nivel internacional, que se le incluye en la lista?

- Eso es lo más incomprensible en este caso porque si yo me he distinguido por algo en estos treinta años es por defender la lucha del pueblo kurdo contra los regímenes autoritarios e integristas, como ahora ocurre con el Estado Islámico o Al Qaeda; en realidad la defensa de ese Oriente Medio diverso, plural y democrático con el que sueñan los kurdos ha sido el eje central de mi actividad personal y profesional.

Un día después de las elecciones legislativas del 7 de junio en Turquía hablabas de “impresionante victoria” para referirte a los resultados que obtuvo el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) en la Gran Asamblea. ¿Subestimó los límites que podía llegar a sobrepasar Erdogan con el fin de recuperar la mayoría absoluta?

- Reconozco ese error de análisis pero exactamente lo mismo les ha pasado a los propios analistas turcos y a las direcciones de los principales partidos de la oposición a Erdogán, como el CHP y el MHP. Todos los indicios y encuestas hacían pensar que se repetirían los resultados de junio y, por lo tanto, que eso supondría el final del proyecto político de Erdogán. Pero también tengo que decir que en las conversaciones con mis contactos kurdos en Turquía planteé inicialmente mis dudas sobre la repercusión que podría tener en el voto la escalada de violencia y la proclamación de autonomías locales defendidas por grupos armados. Sin embargo, me convencieron de que eso no iba a ocurrir.

En cambio, en un análisis posterior a las recientes elecciones del 1 de noviembre explica cómo la estrategia del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) que trata de vincular al HDP con el PKK, y por asimilación, con la inestabilidad del país, ha calado en el imaginario del votante kurdo tradicionalmente próximo al AKP. Luego, ¿cuáles cree que deberían ser los pasos a seguir a partir de ahora por el HDP?

- Exactamente, al final el miedo a una guerra civil, el deseo de un clima de seguridad y estabilidad han llevado a muchas personas a respaldar la “mano de hierro” de Erdogán. Sinceramente creo que habría que bajar el alto clima de tensión que existe en el Kurdistán de Turquía. En algunos lugares, como ha ocurrido en Silván, se ha llegado a situaciones que no tienen nada que envidiar a la guerra siria. Tal vez lo más prudente sería una retirada estratégica para consolidar la importante fuerza electoral conservada por el HDP en miles de pueblos y ciudades.

Siguiendo con el parlamento surgido de las pasadas elecciones, el AKP no solo ha salido reforzado con mayoría absoluta sino que ha debilitado enormemente las posiciones del MHP y del HDP. ¿Cree que podríamos llegar a ver a este último partido pactando con Erdogan a cambio de recuperar la paz en Bakur?

- Me puedo equivocar pero creo que con estos resultados electorales nadie en Turquía está en condiciones de condicionar el gobierno de Erdogán. A Erdogán le ha funcionado estupendamente el giro ultra dado a su discurso político; defender la nación turca ante la amenaza “terrorista” del PKK y “plantar cara” a una Europa prepotente le ha permitido arrebatar al MHP el cuatro por ciento de sus votos. ¿Por qué va a cambiar de estrategia?

Además, la Unión Europea (UE) flirtea desde hace ya algunas semanas con Erdogan para intentar frenar el flujo de migrantes hacia Europa occidental, algo que también ha denunciado. ¿Cree que los temores a que Bruselas pase por alto los excesos de Turquía con tal de frenar a los refugiados están justificados? Algo parecido denunciaban las organizaciones pro Derechos Humanos iraníes mientras se negociaba el tratado nuclear entre dicha potencia y el llamado 5+1…

- Desgraciadamente eso ha ocurrido en demasiadas ocasiones y, por lo tanto, puede seguir ocurriendo. Lo único que puede frenar a la Unión Europea es la grave amenaza que para Europa supone el yihadismo, como se ha demostrado con los sucesos de París. Europa, de forma especial Francia, y EEUU necesitan acabar con el Estado Islámico pero para acabar con el Estado Islámico necesitan al PKK. Dentro de Turquía pueden pasar por alto los excesos a los que te refieres pero no creo que le dejen “entrar a saco” en Rojava, como a Erdogán le gustaría.

En este sentido, ¿cuál cree que ha sido el trato de los medios de comunicación a esta deriva autoritaria de Ankara (e incluso a este uso de los refugiados como moneda de cambio)?

- Ni los medios de comunicación ni los Estados europeos han sabido advertir este descarado y vergonzoso chantaje pero también es cierto que han dejado sola a Turquía, al Líbano, al Kurdistán iraquí… ante este gravísimo problema. ¿Se imaginan que Cataluña tuviera que acoger a un millón de refugiados como está ocurriendo en estos momentos en el Kurdistán iraquí?

¿Es el suyo un periodismo (y una labor) incómodo?

- Sé perfectamente que es incómodo para Turquía, para Irán, para Irak… porque así me lo han dicho algunos diplomáticos pero ¿qué les importa a los gobiernos de España y Estados Unidos lo que escribo si no entienden lo que digo?

¿Tiene alguna esperanza que se resuelvan las acusaciones de Washington?

- Desgraciadamente, este problema tiene difícil solución a no ser que intervenga de forma efectiva el Gobierno español. En los treinta últimos años yo no he pertenecido a ninguna organización política; solamente he formado parte de tres asociaciones de solidaridad con el pueblo kurdo. Aquí se están violando los principios más elementales del derecho nacional e internacional, los fundamentos constitucionales más básicos, como el derecho a la defensa, a la integridad personal, a la libertad de movimientos o a la validez de un documento legal tan importante como lo es el pasaporte. El Gobierno, como se dice ahora en tantas ocasiones, no puede mirar a otro lado. El ministro de Exteriores, señor García-Margallo, utiliza palabras muy duras respecto a Cataluña pero ante Estados Unidos debiera mostrar algo más de dignidad cuando un país extranjero pulveriza los más básicos derechos de una persona con pasaporte español.

Entrevista realizada por Marc Español @mespanolescofet

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