divendres, 5 de febrer de 2016

Carta del Comité de Solidaridad Ecuador-Kurdistán


Carta abierta dirigida al gobierno y a los ciudadanos ecuatorianos alertando sobre la visita del presidente turco R.T. Erdogan:
Quito, 3 de febrero del 2016
Señor presidente de la República, Rafael Correa Delgado,
Señor Canciller, Ricardo Patiño,
Señores asambleístas de la Asamblea Nacional del Ecuador,
Ciudadanas y ciudadanos ecuatorianos,
Por medio de la presente misiva queremos expresar a las autoridades antes nombradas y ante el pueblo ecuatoriano, nuestra preocupación por la visita oficial a nuestro país del señor Recep Tayyip Erdogan, Presidente de la República de Turquía. En Ecuador se conoce muy poco acerca de la realidad Turca lo que nos lleva a simplemente hablar de oportunidades comerciales ante la visita de Recep Tayyip Erdogan. El discurso comercial sin embargo encubre una terrible realidad relativa a la violación cotidiana de los derechos humanos de miles de ciudadanos turcos y kurdos que se ha desencadenado de forma exponencial desde aproximadamente 6 meses.
Esta explosión de la violencia de Estado en Turquía se originó a partir de las elecciones parlamentarias llevadas a cabo el 7 de junio del 2015 en las cuales Erdogan y su partido ganaron las elecciones, pero perdiendo numerosos escaños y la mayoría absoluta del parlamento. Esto se logró debido a la irrupción electoral de un nuevo partido, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que representa las aspiraciones de los sectores democráticos y progresistas de Turquía, además de contar con el apoyo mayoritario del pueblo kurdo.
Para recuperar su mayoría parlamentaria, el gobierno de Turquía inició una guerra total contra el pueblo kurdo y contra todos sus opositores. El Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), organización levantada en armas desde hace más de 30 años contra el Estado Turco, y que ahora aboga por una salida pacífica a la cuestión kurda, ha servido de chivo expiatorio contra todos los sectores políticos que no aceptan el sistema autoritario que Erdogan quiere imponer.
Esto no es algo nuevo en la historia de Turquía y no es coincidencia que el Estado turco, por iniciativa del señor Erdogan y su partido, haya bloqueado todas las iniciativas diplomáticas para reconocer oficialmente el Genocidio Armenio. Esto se llevó a cabo igualmente en Ecuador hace menos de un año donde a último momento, las presiones turcas obligaron a que la Asamblea Nacional retire una propuesta de reconocimiento del Genocidio Armenio (hecho histórico reconocido ya en muchos países latinoamericanos).
La historia de la violencia de Estado y los crímenes de guerra sistemáticos en contra de las poblaciones turcas y kurdas nos recuerdan tristemente lo sucedido contra el pueblo Armenia hace ya un siglo. La dinámica asesina que se repite. A días de hoy, la política criminal del Estado en contra de los kurdos y las demás minorías étnicas y religiosas, desde noviembre, ha dado como resultado:
• El toque de queda y la militarización con tanques y francotiradores de las ciudades de mayoría kurda, bloqueando los suministros de electricidad, agua y alimentos. Se han declarado, desde agosto de 2015, 52 toques de queda. El total de personas afectadas se cuenta en 1.300.000
• La ejecución extrajudicial de civiles bajo acusaciones no probadas de terrorismo
• La muerte de 268 civiles por la acción de la ocupación militar de los barrios, por el fuego de artillería y bombardeos aéreos contra la población. Entre las víctimas se cuentan 62 niños. Por parte de las fuerzas militares, han muerto 157 policías y soldados
• La destrucción de los barrios de mayoría kurda, ubicados al sureste del país. Los ataques de artillería contra la población han provocado un éxodo masivo de civiles
• La represión desatada contra periodistas que informan sobre el conflicto armado
• El encarcelamiento de autoridades políticas electas de la oposición
Estos escalofriantes datos han sido recogidos de los informes del Congreso Nacional de Kurdistán sobre las violaciones a los DD.HH. en Turquía. Se pueden corroborar leyendo la innumerable cantidad de noticias y artículos al respecto publicados en medios como The Guardian, The New York Times, Russia Today, Deutsche Welle o Telesur. Amnistía Internacional acaba de publicar un informe sobre lo mismo. Por supuesto, el gobierno que ejecuta estas operaciones criminales que empujan a Turquía a una guerra civil niega todos los cargos y contraataca con una única respuesta para todo: eran terroristas.
El presidente Erdogan se atrevió a acusar de terroristas a reconocidos intelectuales y académicos de Turquía y todo el mundo por denunciar su plan genocida y dictatorial, encarcelando a 22 de ellos por acusaciones de “propaganda terrorista”. Entre los más de mil intelectuales firmantes de la carta de denuncia titulada “No seremos cómplices” se encuentran Noam Chomsky, Judith Butler, Slavoj Zizek, David Harvey e Immanuel Wallerstein.
Bajo el mandato presidencial de Recep Tayyip Erdogan se ha intervenido militarmente en Irak y en Siria, en el caso de este último país, apoyando financiera y logísticamente a organizaciones terroristas como Al Qaeda y al renombrado Estado Islámico. Sobre estas acusaciones no hay mucho más que decir: el gobierno de Turquía no ha contestado ninguna de las pruebas presentadas en su contra por apoyo a organizaciones terroristas.
No solo los medios de comunicación (al menos aquellos que tienen periodistas en la zona de guerra) han evidenciado esta relación. Los mismísimos gobiernos de Siria, Irak y Rusia han revelado pruebas irrefutables de cómo los servicios de inteligencia turcos organizan el entrenamiento de terroristas; de cómo ciudadanos turcos, en la más completa impunidad, están involucrados en el tráfico de petróleo desde Siria e Irak, entre ellas Bilal Erdogan, ¡el propio hijo del presidente!
Por todos estos hechos, consideramos indigno para Ecuador el recibimiento oficial de un criminal de guerra investido de Presidente, culpable de convertir a su país en una dictadura militar y de mantener una política guerrerista hacia sus vecinos, interviniendo en sus asuntos internos. Nuestra imagen internacional está en juego al relacionarnos con un personaje cuyas credenciales democráticas están manchadas de sangre y pólvora. Las relaciones comerciales de nuestro país no pueden encubrir las violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra efectuados por el Gobierno turco.
Por la memoria de los hombres y las mujeres kurdas que han perdido a sus hijos, a sus esposos y a sus familias enteras a causa de las ejecuciones y las bombas; por la paz definitiva para Medio Oriente y el fin de las intervenciones militares como solución: no seamos cómplices de esta masacre.
Atentamente,

Comité de Solidaridad Ecuador-Kurdistán

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