dimarts, 9 de juny de 2015

Los mártires nunca mueren

"Los martires nunca mueren"  se canta siempre en los funerales. Cada cantón en Rojava (Kurdistán de Siria) cuenta con una instituciónn dedicada al cuidado de los mértires y sus familias. Las fotos de las mártires se encuentran por todo el cantón. Las escuelas y los centros publicos adoptan sus nombres, los compositores les dedican hermosas canciones. En Kobanê lo habitual es tratar con gente que ha perdido algún ser querido en la guerra. Pero junto a la tristeza del recuerdo la gente a menudo recupera la sonrisa o dice sentirse orgullosa por quienes lucharon hasta el fin. El ministerio de los mártires se encarga de ir al frente para recoger el cadáver, coser las heridas y presentarlo a la familia antes de los funerales, que son multitudinários.  Para mayor desgracia en este período de la guerra la mayoría de muertes no ocurren durante el combate; si no por explosión de minas que el Daesh siembra en su retirada. "

Las mártires nunca mueren", se canta. Es un culto a los muertos que pretende no solo aliviar, sino también empujar a la gente a que sustituya al combatiente en la lucha. La vida es así de difícil para un pueblo oprimido.

El ministerio de los martires se encarga de cuidar a las familias y las apoya económicamente en la medida de sus posibilidades, pues en Kobanê no sobra de nada. Pero mártir no es solo aquella persona que ha muerto combatiendo con las armas, cualquiera que muera violentamente por haber luchado politicamente, culturalmente o incluso alguien que muera inocentemente por la explosión de un coche bomba en la calle, sera considerada mártir. Así nos lo cuenta Mohammed Han, uno de los respnsables del ministerio, con expresión serena y mirada pacífica y penetrante.

@annafrank4

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